La República Bolivariana de Venezuela apenas comienza a despertar de una pesadilla de múltiples dimensiones. Una de esas dimensiones, quizás la más importante, ha sido la degeneración de su cultura. Un país en manos de una oligarquía alimentada por la renta petrolera vió desmantelar su cultura popular, reemplazada muchas veces por modismos superficiales europeístas bajo el control de una élite pseudo culta que se reservó siempre la certificación de qué es buen arte y qué no. Al pueblo le quedó reservado el arte ingenuo, claro, como vía de expresión inofensiva y de segunda categoría. Cuan difícil resultar superar esa situación!. Cuán difícil encontrar conocedores que no estén afectados por aquella tradición sectaria! Cuán difícil reorganizar a los artistas para que, confiando en ellos mismos, se atrevan a crear no sólo en su maravillo trabajo, sino a su maravillosa comunidad. Esto es exactamente el trabajo que Luis Astorga Junquera, hijo del creador del Museo de Arte Moderno de Mérida, Juan Astorga que ahora lleva el nombre de ambos, trataba de hacer hasta hace unas semanas como director del museo y organizador del Salón del Artista Plástico Armando Reverón. Y es que, como explicaría Astorga (el hijo o el Padre o el Museo), frente a nuestro Armando Reverón no se podía sino ser Revolucionario. Pero esa es también justamente la razón que se ha dado para destituirlo de su cargo. Va una petición a los líderes revolucionarios, a aquellos cultos que no rinden su cultura al mejor postor y, por sobretodo, al pueblo que sabemos que la aprecia, a levantar su voy y a pedir que se reincorpore a este joven artista venezolano y revolucionario a la posición de Director de un Museo que convertirá, como bien sabe hacer, en un faro que nos guíe en el rescate de nuestra cultura y de nuestra dignidad.
Mas información:
http://www.aporrea.org/regionales/a84577.html
http://salonreveron.merida.gob.ve/