El asesino de Olga Sangrador, el recluso Valentín Tejero, quien fuera condenado en 1993 a una pena global de 50 años de cárcel por el brutal asesinato de la niña de 9 años ocurrido en junio de 1992 en la localidad vallisoletana de Villalón de Campos, podría salir a la calle en marzo tras haber permanecido entre rejas durante dos décadas.
Su comprobado carácter reincidente, violó y asesinó a Olga aprovechando un permiso penitenciario, la brutalidad de sus actos que constituyó no sólo una vulneración del derecho a la vida, sino también una violación de los derechos del niño,del derecho a la integridad física y del derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles,inhumanos o degradantes, así como la enorme conmoción que suscitó entonces y que ahora puede suscitar nos obligan a solicitar a la Audiencia de Valladolid que reconsidere la posibilidad de su excarcelación y prorrogue su internamiento hasta el máximo legal permitido de permanencia en prisión: 30 años.