Una niña de 11 años quedó embarazada en la provincia de Entre Ríos. Frente al pedido de los padres para conseguir autorización judicial para realizar un aborto (autorización que, en el marco de la ley vigente, era además, innecesaria), el "señor" Hugo Cettour, Ministro de Salud de dicha provincia, manifestó lo siguiente:
"El caso no entra dentro de las pautas legales en las que debe permitirse interrumpir el embarazo"
"La naturaleza es sabia, una vez que tiene su primera menstruación el cuerpo está preparado"
Este señor tiene derecho a su opinión, como todo el mundo, pero como Ministro de Salud, no puede bajo ningún punto de vista, decir estas barbaridades.
Dejemos de lado lo infame que resulta pensar que una chica de 11 años tuvo una relación sexual consentida, olvídémonos, por difícil que sea, de las consecuencias para la vida de esta niña, de los riesgos físicos y psicológicos de un embarazo a los 11 años) y concentrémonos en la ley.
El artículo 86 del Código Penal de la Nación (CPN), que entró en vigencia en enero de 1922, determina los casos en los que el aborto se encuentra despenalizado, es decir, permitido. Según la segunda parte de este artículo:
El aborto practicado por un médico diplomado con el con- sentimiento de la mujer encinta, no es punible:
1. Si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios;
2. Si el embarazo proviene de una violación o de un aten- tado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente. En este caso, el consentimiento de su representante legal deberá ser requerido para el aborto.
Este señor, además de jugar con la vida y la salud de una niña (y una familia entera), desoye la ley. Ambas cosas son imperdonables para alguien que ejerce el cargo de Ministro de Salud.
Es por eso que exigimos su renuncia inmediata.