Las aguas de Canarias, gracias a sus condiciones físicas de temperatura y su abundancia de peces, están habitadas por una gran diversidad de estas especies. Se han documentado hasta 86 especies de tiburones y rayas diferentes, como el angelote ('Squatina squatina'), en Peligro Crítico según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), o el pez martillo ('Sphyrna mokarran'), considerado En Peligro.
Las características de las aguas marinas canarias favorecen la presencia de elasmobranquios (tiburones y rayas), muchos de ellos en peligro.
El desinterés en la protección de estas especies está originado en muchos casos por su carácter comercial, ya que son objetivo de varias pesquerías por su carne, pero también por productos derivados como sus aletas y aceite de hígado. Por ello, el desarrollo de medidas que favorezcan su protección se hace más necesario. Añadir estas especies al Catálogo Canario de Especies Protegidas para su protección o declarar áreas marinas que recojan los hábitats de estas especies son medidas que pueden posicionar a las Islas Canarias como un referente de conservación marina.
Debido a la enorme diversidad de especies que posee, el archipiélago canario debe adquirir un papel importante en la protección de especies marinas. Las características de sus fondos marinos hacen que sus aguas sin duda escondan muchas más especies por descubrir, y no debemos permitir que lleguen a la situación de riesgo de los elasmobranquios, de los que Canarias podría convertirse en refugio.
Un tercio de los ingresos que genera el turismo de buceo en Canarias se debe a la regular presencia en sus aguas de tiburones y rayas, debemos defender la protección y recuperación de estas especies para potenciar el turismo sostenible.