La propuesta, dirigida a las autoridades venezolanas y en particular al Ministerio del Poder Popular para el Ambiente, es establecer la obligación a las embotelladoras de recoger sus propias botellas desechables, tanto de la basura como de las calles, playas y parques nacionales de todo el país. Pueden tener su propia flota de camiones de recolección, así como tienen un flota de camiones de distribución.
Esta propuesta se refiere a botellas de vidrio y sobre todo a las botellas de plástico, que son mucho más contaminantes. Si uno viaja por todo el país puede observar que la mayor parte de la basura a las orillas de las carreteras y en las playas y parques nacionales está constituida por botellas de vidrio, botellas de plástico y bolsitas de chigüi, papita y otras formas de tentempié.
Las embotelladoras, muchas de las cuales simplemente son representantes de poderosos intereses trasnacionales, sólo se esmeran en tener una flota de camiones para distribuir las botellas llenas, pero dejan el problema de la basura a la sociedad. Eso se llama externalización de costos, para subir sus propios beneficios.
¿Con una medida de este tipo subiría el precio de los refrescos porque las embotelladoras trasladarían el costo de la recolección a los refrescos? Pensamos que podría suceder, pero es justo y necesario. Para empezar, el costo de la recolección de las botellas es actualmente transferido a toda la sociedad, incluyendo a quienes no toman refrescos. Los que no tomamos bebidas gaseosas igualmente contribuimos al pago de la recolección de la basura que producen.
Si sube el costo de los refrescos ¿no sería sano para la sociedad? Está muy estudiado que el consumo excesivo de refrescos es nocivo para la salud. Así como el alcohol paga un impuesto para controlar su consumo, ¿no sería justo que cualquier producto nocivo pague impuestos?. Obligar a las embotelladoras a recoger la basura que ellos mismos estimulan sería un excelente impuesto.
Una bolsita de azúcar para café dice tener 4 gramos de azúcar. Una botella de refresco dice que 250ml tienen 24 gramos de azúcar. O sea, un vaso pequeño de refresco tiene azúcar para endulzar SEIS (6) tacitas de café. Si se disminuye el consumo de azúcar en los refrescos ¿no tendremos los anaqueles de los supermercados más llenos de este producto, evitando los períodos de escasez que hemos tenido periódicamente? ¿Han escaseado los refrescos a la par de la escasez de azúcar para el consumo final? Ciertamente no.
Las embotelladoras verán si “corren o se encaraman”. ¿Qué opciones tienen si les obligan a recoger sus botellas, digamos que bajo amenaza de multa? La primera es volver al sistema de botellas retornables, como era antes y aún es así para una pequeña proporción de la producción de las embotelladoras. En segundo lugar tienen la opción de incorporar a sus campañas publicitarias mensajes de concientización ecológica, aunque sea con la motivación de reducir los costos de recolección. Quizás reciban las botellas desechables a un determinado costo, para reducir la cantidad de basura a recolectar.
Con respecto al problema de los grandes volúmenes de basura que producimos, hacemos el siguiente ejercicio de visualización espacial. El volumen de una bolsa negra de las que se dejan afuera de los edificios a la espera del camión de la basura es básicamente aire. Es el aire contenido dentro de las botellas desechables, especialmente las grandes botellas plásticas de refresco. Si se ponen en las calles contenedores de botellas desechables que tengan que ser recogidas por la flota de camiones de las embotelladoras y algún tipo de estímulo para poner las botellas ahí, se reduciría drásticamente el volumen de basura a recolectar.
Las embotelladoras deben hacerse corresponsables de la basura que producen las botellas desechables.