Durante la dictadura, muchos bebés fueron robados y alejados de sus madres por motivos que tenían que ver con la religión o con tener un forma de pensar distinta a la del dictador. Bebé que después eran adoptados por familias pudientes que podían pagar por ellos.
Aun hoy, en pleno siglo XXI, muchos de esos ahora hombres y mujeres, no saben que hace muchos años fueron alegados de una madre que los quería, y muchos ni siquiera saben que son adoptados, y mientras tanto, sigue el debate en la calle de si se debería condenar a los culpables o no.
Alejar a un hijo de su madre, que lo ha tenido por deseo propio, sea esta soltera, casada, de derechas o de izquierdas es un derecho condenable, y así se debería entender también en los juzgados, aquellos que vendían a los bebés lo hacían de forma consciente y sabían muy bien el daño que estaban haciendo.
SOLO PEDIMOS JUSTICIA.