Señores,
Los abajo firmantes creemos que los principios morales y éticos que compartimos o para ser más exactos, de obligado consenso, son las leyes generales del Estado y la constitución.
En dichas normas nada se menciona acerca de cualquier supuesto mal moral, ético o de otro tipo que sea achacable a cualquier persona por el hecho de su condición sexual, su sexo, edad o incluso religión.
Poco conocemos sus preceptos, los de los testigos de Jehová, sí sin embargo que ustedes son principalmente conocidos por su celosa obra de predicación mundial, la cual realizan de casa en casa, sí que conocemos también que sus actividades han sido prohibidas en algunos países.
Les queremos comunicar que nuestras actividades sexuales, sean cuales sean estas, son íntimas, personales y están protegidas, incluso el conocimiento de las mismas y nos parece de una irreverencia absoluta que abusen de nuestra buena voluntad atendiéndoles para que nos muestren textos en los que se nos compara incluso con “demonios” cosa, que creemos para ustedes no es nada buena.
Nuestras creencias son la paz, la libertad, el respeto y muchas otras consideradas universales. Ustedes, con su visita, han perturbado nuestra paz, quieren coartar nuestra libertad y bajo nuestro punto de vista nos faltan el respeto.
Les rogamos por tanto que reflexionen acerca de lo adecuado de sus acciones, en concreto, sus visitas, y que disfruten en lo que a nosotros respecta de sus creencias en su intimidad, sin molestar a nadie y con la libertad que les otorgan nuestros preceptos, que no los suyos, al igual que nosotros seguiremos disfrutando de nuestra sexualidad como a nosotros nos apetezca.
Esperamos que no repitan visitas como esta.
Atentamente,
Javier Cañete y firmantes …