Bien está que se critique el uso de armas.
El problema es que debe ser esta una postura unilateral que no de juego a quien pueda abusar de la inocencia de otros para pícaramente ser un malfechor.
Desde su nacimiento como profesión,el hoy llamado Vigilante de Seguridad recibió en su nombramiento una licencia de armas y un arma que custodiaba en su domicilio.Fué hace décadas cuando se dio paso a servicios desarmados y unipersonales.
No es el caso de Castelldefels el único en el que la desprotección de quien vela por el bien común ha dado como resultado lesiones físicas,o como en este caso,(DEP),el fallecimiento del profesional.
Que nuestros gobernantes tengan innumerables virtudes no significa que nunca se equivoquen.
Soy de la opinión de que el gremio se ha suavizado demasiado en sus formas durante los últimos años.De hecho,la situación real de muchos profesionales de la Seguridad Privada difiere de su definición legal o teórica.Es ridículo que siendo los usos sociales una de las fuentes del Derecho,se ignore uno en concreto.Me refiero al de la tenencia y uso de armas de fuego por el personal de seguridad privada.
A lo mejor es que muchos son los llamados y pocos los elegidos y a unos se les permite poder defenderse de quien incumpla la ley y otros deben morir con el beneplácito de nuestros gestores para que la figura del delincuente no desaparezca y perpetuar la existencia de cárceles,etc.
A mí me explicaron que mi misión primera es la disuasión a quien pretenda cometer un delito.Dificilmente puedo hacerlo si me encuentro solo y desarmado contra varios atacantes armados.
Quizá con los años los delincientes hayan abandonado el uso ilegítimo de armas,el asalto entre varias personas contra una sola en vez de uno contra uno y cualquier otra forma de desproporción en los medios pero en mi experiencia no ha sido así.
¿Debe el profesional de Seguridad Privada ser un kamikaze o cualquier otra forma de suicida?
Solicito la reforma de la Ley de Seguridad Privada en lo referente a tenencia y uso de armas de fuego y que el nombramiento como Vigilante de Seguridad lleve emparejado desde el primer día la concesión de la Licencia de Armas y un arma con la que ejercer la profesión.